Lo vivido el pasado Domingo en Carranza
tiene pocos antecedentes, hacía la friolera de 34 años que el Cádiz
C.F. no recibía una manita en liga. El partido contra el Arroyo C.P.
se presentaba como posible bálsamo ante la derrota sufrida en
Cáceres contra el colista, pero lo único que hizo fue enfurecer más
a las fieras que, aunque acuden al estadio para animar, no tuvieron
más remedio que abuchear, silbar e insultar a sus propios jugadores,
en una semana que para más inri fueron cazados en una conocida
discoteca de la provincia, algo que no sentó nada bien en el seno de
la afición cadista. El ambiente se tornaba cada vez más oscuro en
lo que se preveía una tarde de fútbol lluviosa, pero no se esperaba
la lluvia de goles que el humilde Arroyo le propiciaría al
“todopoderoso” Cádiz, que a principios de temporada era uno de
los llamados a no salir de los puestos de Play Offs en toda la
temporada, tras el bochornoso espectáculo de ayer muchos piensan ya
en mantener la categoría optando muy de lejos al quinto puesto que
daría un puesto para Copa del Rey, aunque eso sería toda una
hazaña. Durante la campaña de abonados, el pasado verano, salían
unos actores que se pintaban la cara,¿Una sutil manera de anunciar
la patética campaña del Submarino Amarillo?
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| Moke bajo la lluvia al finalizar el encuentro. Foto: Portalcadista.com |
El partido comenzó como de costumbre,
el conjunto amarillo totalmente desconcertado, sin saber en que zona
del campo rodaba la pelota y tan solo a los cinco minutos, Ibán
Espadas hacía el primero tras una empanada monumental de Garrido,
empanada que meriendan los asiduos de Carranza cada quince días, y
posteriormente de Moke, deshabituado por jugar esta temporada en su
tercer emplazamiento en el césped, y de Albentosa, que a pesar de
ser el mejor central del equipo siempre deja una perlita en el campo.
A la media hora del encuentro, Fall igualaba el marcador tras recoger
un rechace de la defensa extremeña, parecía que se empezaba a
salvar la situación hasta que minutos más tardes, ocurrió otro
acontecimiento al que los cadistas también se van acostumbrando poco
a poco, y no es nada más y nada menos que la expulsión de un
jugador amarillo, así Fall daba la de cal y la de arena en tan solo
4 minutos. A partir de ese momento, el partido sería un auténtico
descontrol para los locales y toda una feria para los visitantes, y
es que entre el gol de Fall y su expulsión llegaría el segundo
tanto del Arroyo en pies de Carlitos, que dejaba el 1-2 provisional
al descanso.
Al poco de comenzar la segunda mitad,
en el 52, Edu Espadas ampliaba la distancia para los arroyanos y
sería la gota que colmaría el vaso para todos y cada uno de los
cadistas que había en las gradas, desde Fondo Sur se empezaba a
escuchar “Más cojones y menos cubatas”, rápidamente ese cántico
se apoderaría de todo el estadio en clara referencia a lo bien que
se lo tuvieron que pasar los jugadores que salieron a dsifrutar del
“día festivo” que para ellos no lo eran y que al día siguiente
debían estar a las 10:30h en la ciudad deportiva para entrenar como
cada mañana. Una actitud que no es nueva de jugadores amarillos,
pero al menos, el que más lo hacía después salía al campo y
ganaba el partido él solito, no todo el mundo puede ser Mágico.
Tras veinte minutos de aburrido e insípido fútbol por parte de los
dos equipos, Juanma Morán aumentaba aún más las distancias para el
conjunto arlequinado provocando la marcha de muchos aficionados y los
pocos que se quedaron sería para reprimendar a sus jugadores al
final del partido, aguantando una fuerte tromba de agua, haciendo
parecer que los aficionados estábamos pegados a los asientos con
pegamento industrial. Quedando once minutos para que concluyera aquel
esperpento, Moke hacía el segundo para el conjunto gaditano, tras un
saque de esquina botado por Dieguito, para darle al César lo que es
del César, hay que destacar que el puertorrealeño se está
desquitando de los pocos minutos jugados la temporada pasada a base
de asistencias. Cuando todo el mundo pensaba que ese sería el
resultado final y que la cosa no podía ir a peor, dos minutos más
tarde Toni le enseñaba la manita al Cádiz C.F. treinta y cuatro
años después. Finalmente ese sería el resultado de esa tarde
en la que nunca mejor dicho, llovía sobre mojado.

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