martes, 11 de diciembre de 2012

¡Pasen y vean!


En las últimas semanas el Cádiz C.F. se ha convertido en lo más parecido a un circo, si no fuera suficiente con la racha de resultados negativos, siete partidos consecutivos sin conseguir una victoria, se le suma una reacción bastante cuestionable de los altos mandos del club.

Todo comenzó tras la derrota en el Carlos Belmonte ante el Albacete, saltaban todas las alarmas sobre una posible destitución de Alberto Monteagudos, saliendo a la palestra numerosos nombres de entrenadores como sucesores en el cargo: David Vidal, Pacheta y Tevenet fueron algunos de los hombres de los que se habló, pero finalmente continuó una semana más a los mandos del equipo amarillo hasta que en la jornada siguiente, contra La Roda en casa, un empate a cero condenó al manchego.

Raúl Agné
Pocas horas después del cese de Monteagudo, se conocía el nombre de Ramón Blanco como nuevo entrenador, ante la sorpresa de todo el mundo. Alessandro Gaucci llamó al que entonces hacía labores de analista del equipo en un programa de la televisión local gaditana, preguntándole sobre posibles entrenadores que pudieran hacer funcionar la mecánica cadista, tras éste responderle, Gaucci le preguntó por su disponibilidad, contestándole el técnico que él siempre está disponible para el Cádiz C.F., aunque poco ha durado su disposición como técnico ya que tan solo tres partidos después de aceptar el cargo, todos ellos saldados con derrotas y sin goles, presentó su dimisión en la mañana del 10 de Diciembre, alegando recomendaciones médicas, pasando a formar parte de la secretaría técnica como hombre de confianza de 
Gaucci. Es bastante curiosa la manera en la que Blanco deja de ser técnico y pasa a ser hombre de confianza en la secretaría técnica, en la que se encuentra José Manuel Barla al que mantienen apartado de esta actividad desde que llegaran los italianos, aunque sigue teniendo su cargo en vigor.

Antes de que sucediera la dimisión de Blanco como técnico, se rumoreó con fuerza que Carlos Orúe estaba muy bien situado para hacerse cargo del banquillo, incluso sonó la posibilidad de que Monteagudo retornara al club, algo que dada la conocida amistad entre el mandatario italiano y el técnico, no hubiera sorprendido a muchos aunque si hubiera escandalizado al respetable del Ramón de Carranza. Finalmente, nada más conocerse la dimisión del técnico gallego, también se conocía el nombre de su sucesor, recayendo en la figura de Raúl Agné que no figuraba en las quinielas de nadie.

El técnico zaragozano llega a Cádiz con un año de contrato y otro más opcional, su misión es la de meter al equipo en la lucha por el ascenso a Segunda División, un reto que a dia de hoy se presenta complicado a corto plazo, ya que los gaditanos se sitúan en la antepenúltima posición de la tabla. 

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