En las últimas
semanas el Cádiz C.F. se ha convertido en lo más parecido a un circo, si no
fuera suficiente con la racha de resultados negativos, siete partidos
consecutivos sin conseguir una victoria, se le suma una reacción bastante
cuestionable de los altos mandos del club.
Todo comenzó tras
la derrota en el Carlos Belmonte ante el Albacete, saltaban todas las alarmas
sobre una posible destitución de Alberto Monteagudos, saliendo a la palestra numerosos
nombres de entrenadores como sucesores en el cargo: David Vidal, Pacheta y
Tevenet fueron algunos de los hombres de los que se habló, pero finalmente
continuó una semana más a los mandos del equipo amarillo hasta que en la
jornada siguiente, contra La Roda en casa, un empate a cero condenó al manchego.
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| Raúl Agné |
Pocas horas
después del cese de Monteagudo, se conocía el nombre de Ramón Blanco como nuevo
entrenador, ante la sorpresa de todo el mundo. Alessandro Gaucci llamó al que
entonces hacía labores de analista del equipo en un programa de la televisión
local gaditana, preguntándole sobre posibles entrenadores que pudieran hacer
funcionar la mecánica cadista, tras éste responderle, Gaucci le preguntó por su
disponibilidad, contestándole el técnico que él siempre está disponible para el
Cádiz C.F., aunque poco ha durado su disposición como técnico ya que tan solo
tres partidos después de aceptar el cargo, todos ellos saldados con derrotas y
sin goles, presentó su dimisión en la mañana del 10 de Diciembre, alegando
recomendaciones médicas, pasando a formar parte de la secretaría técnica como
hombre de confianza de
Gaucci. Es bastante curiosa la manera en la que Blanco
deja de ser técnico y pasa a ser hombre de confianza en la secretaría técnica,
en la que se encuentra José Manuel Barla al que mantienen apartado de esta
actividad desde que llegaran los italianos, aunque sigue teniendo su cargo en
vigor.
Antes de que
sucediera la dimisión de Blanco como técnico, se rumoreó con fuerza que Carlos
Orúe estaba muy bien situado para hacerse cargo del banquillo, incluso sonó la
posibilidad de que Monteagudo retornara al club, algo que dada la conocida
amistad entre el mandatario italiano y el técnico, no hubiera sorprendido a
muchos aunque si hubiera escandalizado al respetable del Ramón de Carranza.
Finalmente, nada más conocerse la dimisión del técnico gallego, también se
conocía el nombre de su sucesor, recayendo en la figura de Raúl Agné que no
figuraba en las quinielas de nadie.
El técnico
zaragozano llega a Cádiz con un año de contrato y otro más opcional, su misión
es la de meter al equipo en la lucha por el ascenso a Segunda División, un reto
que a dia de hoy se presenta complicado a corto plazo, ya que los gaditanos se
sitúan en la antepenúltima posición de la tabla.

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