Todo
comenzó muy bien, cuando nadie lo esperaba, la figura de Muñoz parecía que iba
a desaparecer de Carranza, y así fue, tras la llegada del grupo Sinergy, el ya
ex máximo accionista del Cádiz iba alejándose poco a poco en el horizonte, todo
era alegría y júbilo en Cádiz, el hombre que había llevado al Cádiz a la ruina,
se iba para no volver.
Alessandro
Gaucci desembarcaba en Cádiz con las mejores intenciones, lo que a priori podía
ser un inconveniente, él lo veía como algo favorable. Para él no suponía un
problema empezar la pretemoporada con solo tres futbolistas, así “podía hacer
la plantilla a mi gusto” citaba el italiano en sus primeras comparecencias ante
la prensa. Llegó acompañado de Florentino Manzano, cartagenero que había
dedicado gran parte de su vida al mundo del fútbol, aunque bien es cierto que
no con demasiado acierto. Reducción de abonos, una campaña ilusionante, traía
de vuelta a una de las promesas que había dado la cantera del Cádiz, Pablo
Sánchez, todo hacía indicar que este sí que sería el año del retorno a Segunda
División. Pero la realidad es cruel como ella sola.
Conforme
avanzaban las jornadas, cada vez eran más obvias las carencias del equipo, tres
entrenadores distintos, todos ellos llegaron antes del mercado de invierno, el
equipo en situación de descenso a Play Off, el peor Cádiz C.F. de toda la
historia. Con la llegada de Raúl Agné es cierto que el equipo mejoró algo, el
equipo salió de la zona roja de la tabla pero no consiguió la permanencia hasta
la penúltima jornada del campeonato. La comunión equipo-afición no ha sido la
más recomendable, la grada increpaba constantemente a los jugadores durante los
partidos e incluso en algún entrenamiento en la ciudad deportiva, una
situación totalmente lógica dada la
patética situación del club.
Si en
lo deportivo las cosas no iban bien, en lo institucional no se quedaban cortas.
En el mes de Marzo se comenzaron a adeudar nóminas a los jugadores, que
cobraban nada o poco y encima mal y deberán ser pagadas íntegras antes de que
finalice el curso de lo contrario supondría el descenso administrativo a
tercera división. La falta de liquidez ponía en entre dicho la solvencia del
grupo inversor Sinergy, acrecentando los rumores de una posible espantada a
final de temporada, algo que siempre ha desmentido Gaucci abogando por
continuar en el proyecto amarillo.