lunes, 5 de noviembre de 2012

Llueve sobre mojado.

Lo vivido el pasado Domingo en Carranza tiene pocos antecedentes, hacía la friolera de 34 años que el Cádiz C.F. no recibía una manita en liga. El partido contra el Arroyo C.P. se presentaba como posible bálsamo ante la derrota sufrida en Cáceres contra el colista, pero lo único que hizo fue enfurecer más a las fieras que, aunque acuden al estadio para animar, no tuvieron más remedio que abuchear, silbar e insultar a sus propios jugadores, en una semana que para más inri fueron cazados en una conocida discoteca de la provincia, algo que no sentó nada bien en el seno de la afición cadista. El ambiente se tornaba cada vez más oscuro en lo que se preveía una tarde de fútbol lluviosa, pero no se esperaba la lluvia de goles que el humilde Arroyo le propiciaría al “todopoderoso” Cádiz, que a principios de temporada era uno de los llamados a no salir de los puestos de Play Offs en toda la temporada, tras el bochornoso espectáculo de ayer muchos piensan ya en mantener la categoría optando muy de lejos al quinto puesto que daría un puesto para Copa del Rey, aunque eso sería toda una hazaña. Durante la campaña de abonados, el pasado verano, salían unos actores que se pintaban la cara,¿Una sutil manera de anunciar la patética campaña del Submarino Amarillo?
Moke bajo la lluvia al finalizar
el encuentro. Foto: Portalcadista.com

El partido comenzó como de costumbre, el conjunto amarillo totalmente desconcertado, sin saber en que zona del campo rodaba la pelota y tan solo a los cinco minutos, Ibán Espadas hacía el primero tras una empanada monumental de Garrido, empanada que meriendan los asiduos de Carranza cada quince días, y posteriormente de Moke, deshabituado por jugar esta temporada en su tercer emplazamiento en el césped, y de Albentosa, que a pesar de ser el mejor central del equipo siempre deja una perlita en el campo. A la media hora del encuentro, Fall igualaba el marcador tras recoger un rechace de la defensa extremeña, parecía que se empezaba a salvar la situación hasta que minutos más tardes, ocurrió otro acontecimiento al que los cadistas también se van acostumbrando poco a poco, y no es nada más y nada menos que la expulsión de un jugador amarillo, así Fall daba la de cal y la de arena en tan solo 4 minutos. A partir de ese momento, el partido sería un auténtico descontrol para los locales y toda una feria para los visitantes, y es que entre el gol de Fall y su expulsión llegaría el segundo tanto del Arroyo en pies de Carlitos, que dejaba el 1-2 provisional al descanso.

Al poco de comenzar la segunda mitad, en el 52, Edu Espadas ampliaba la distancia para los arroyanos y sería la gota que colmaría el vaso para todos y cada uno de los cadistas que había en las gradas, desde Fondo Sur se empezaba a escuchar “Más cojones y menos cubatas”, rápidamente ese cántico se apoderaría de todo el estadio en clara referencia a lo bien que se lo tuvieron que pasar los jugadores que salieron a dsifrutar del “día festivo” que para ellos no lo eran y que al día siguiente debían estar a las 10:30h en la ciudad deportiva para entrenar como cada mañana. Una actitud que no es nueva de jugadores amarillos, pero al menos, el que más lo hacía después salía al campo y ganaba el partido él solito, no todo el mundo puede ser Mágico. Tras veinte minutos de aburrido e insípido fútbol por parte de los dos equipos, Juanma Morán aumentaba aún más las distancias para el conjunto arlequinado provocando la marcha de muchos aficionados y los pocos que se quedaron sería para reprimendar a sus jugadores al final del partido, aguantando una fuerte tromba de agua, haciendo parecer que los aficionados estábamos pegados a los asientos con pegamento industrial. Quedando once minutos para que concluyera aquel esperpento, Moke hacía el segundo para el conjunto gaditano, tras un saque de esquina botado por Dieguito, para darle al César lo que es del César, hay que destacar que el puertorrealeño se está desquitando de los pocos minutos jugados la temporada pasada a base de asistencias. Cuando todo el mundo pensaba que ese sería el resultado final y que la cosa no podía ir a peor, dos minutos más tarde Toni le enseñaba la manita al Cádiz C.F. treinta y cuatro años después. Finalmente ese sería el resultado de esa tarde en la que nunca mejor dicho, llovía sobre mojado.