jueves, 23 de mayo de 2013

Se acabó la pesadilla.


Todo comenzó muy bien, cuando nadie lo esperaba, la figura de Muñoz parecía que iba a desaparecer de Carranza, y así fue, tras la llegada del grupo Sinergy, el ya ex máximo accionista del Cádiz iba alejándose poco a poco en el horizonte, todo era alegría y júbilo en Cádiz, el hombre que había llevado al Cádiz a la ruina, se iba para no volver.

Alessandro Gaucci desembarcaba en Cádiz con las mejores intenciones, lo que a priori podía ser un inconveniente, él lo veía como algo favorable. Para él no suponía un problema empezar la pretemoporada con solo tres futbolistas, así “podía hacer la plantilla a mi gusto” citaba el italiano en sus primeras comparecencias ante la prensa. Llegó acompañado de Florentino Manzano, cartagenero que había dedicado gran parte de su vida al mundo del fútbol, aunque bien es cierto que no con demasiado acierto. Reducción de abonos, una campaña ilusionante, traía de vuelta a una de las promesas que había dado la cantera del Cádiz, Pablo Sánchez, todo hacía indicar que este sí que sería el año del retorno a Segunda División. Pero la realidad es cruel como ella sola.

Conforme avanzaban las jornadas, cada vez eran más obvias las carencias del equipo, tres entrenadores distintos, todos ellos llegaron antes del mercado de invierno, el equipo en situación de descenso a Play Off, el peor Cádiz C.F. de toda la historia. Con la llegada de Raúl Agné es cierto que el equipo mejoró algo, el equipo salió de la zona roja de la tabla pero no consiguió la permanencia hasta la penúltima jornada del campeonato. La comunión equipo-afición no ha sido la más recomendable, la grada increpaba constantemente a los jugadores durante los partidos e incluso en algún entrenamiento en la ciudad deportiva, una situación  totalmente lógica dada la patética situación del club.

Si en lo deportivo las cosas no iban bien, en lo institucional no se quedaban cortas. En el mes de Marzo se comenzaron a adeudar nóminas a los jugadores, que cobraban nada o poco y encima mal y deberán ser pagadas íntegras antes de que finalice el curso de lo contrario supondría el descenso administrativo a tercera división. La falta de liquidez ponía en entre dicho la solvencia del grupo inversor Sinergy, acrecentando los rumores de una posible espantada a final de temporada, algo que siempre ha desmentido Gaucci abogando por continuar en el proyecto amarillo.

Tras firmar la peor temporada de la historia del Cádiz, lo único positivo que queda es aprender de los errores, y con todo el verano por delante para hilar una plantilla competente, la próxima temporada no tendrán excusas y deberán estar en los puestos de arriba desde el pitido que inaugura la temporada 2013/2014. 

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