Tras el primer mes de competición son
muchas las conclusiones a poder sacar, situación que no siempre es
buena ya que evidencia una clara irregularidad en lo que a lo
deportivo se refiere.
La temporada empezó de ensueño para
todo aquel que se considere cadista, una cómoda victoria ante el
Loja C.D. por 3-0 y una remontada espectacular en tan solo siete
minutos en Copa del Rey concluyendo el encuentro por tres tantos a
dos frente al San Roque de Lepe. El primer desplazamiento se saldó
con un resultado fácil de predecir, un empate a uno frente a los
vecinos isleños del San Fernando C.D. A pesar del empate, las
sensaciones que mostraba el equipo en el campo eran bastante buenas,
un juego claramente ofensivo desde el primer minuto hasta el último
pero con la negativa de una defensa cuanto menos franqueable. En la
tercera jornada liguera llegaría la segunda y última victoria en lo
poco que llevamos de liga, sería también en otro derbi provincial,
esta vez contra La Balona, y se saldaría con un contundente 3-1.
Curiosamente las únicas tres victorias de seis partidos tanto de
Liga como de Copa han sido con tres tantos en el luminoso cadista,
claro ejemplo de que si no es por el alto potencial en ataque,
podríamos estar hablando de una situación mucho peor de la que
estamos contando. Tras el varapalo de la eliminación en Copa a manos
del Arroyo y la seguida derrota en competición liguera frente al
Villanovense, todo el mundo esperaba volver a ganar al San Roque de
Lepe en la quinta jornada, pero no fue así. Tras inaugurar el
luminoso el conjunto cadista, hecho que solo se pudo ver en la
primera jornada, al comienzo de la segunda parte los leperos
empataban el partido tras un clamoroso error defensivo. Como ya se ha
mencionado anteirormente, el duro carácter de este equipo
imposibilita ver a un equipo hundido incapaz de seguir al ataque, de
manera que Juan Villar marcaría el segundo tanto del encuentro y el
cuarto en su cuenta particular, dejando el partido prácticamente
resuelto, a falta del pitido final, Domingo derriba en el área a un
rival cometiendo penalti, otro error defensivo de libro que condena
al equipo y evitaba la tercera victoria amarilla que tendrá que
esperar, al menos, al domingo a las 18 horas frente al Real Betis
“B”, en el Benito Villamarín.
A la luz ha quedado la fragilidad
defensiva, admitida incluso por el propio entrenador, que tendrá que
ser subsanada lo más rápido posible, de lo contrario este Cádiz no
podrá cumplir su único objetivo de la temporada, el ansiado
ascenso.
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