“Tanto da el cántaro a la fuente,
que al final se rompe”. Eso es lo que debieron de pensar muchos
cadistas al pitido final del árbitro, tras una intentona de
remontada que se quedó en eso, un intento. Y es que hasta en tres
partidos de cuatro que se han disputado hasta el momento, el
Submarino Amarillo ha
dado la vuelta al marcador consiguiendo la victoria.
| Pablo Sánchez lamenta una ocasión. Foto:Diariodecadiz.es |
Llegaba la segunda ronda de Copa del
Rey al estadio Ramón de Carranza, en un partido que enfrentaría al
Cádiz C.F. contra el CP Arroyo. Es bien sabido que la Copa en Cádiz
no es un mero trámite que si sale bien, y sino pues nada. La Copa
para el Cádiz es un resquicio a la esperanza de volver a jugar
contra equipos de primer nivel español como lo hacía antaño,el
Real Madrid de Casillas, el Barcelona de Messi, el Valencia de
Soldado, el Athletic de Bilbao bajo las órdenes del “loco”
Bielsa, el Málaga más potente de su historia o el nuevo
supercampeón de Europa Atlético de Madrid. A parte de ese nivel
futbolístico que se podría ver en Carranza, supondría una
importante inyección económica en taquilla que bien hace falta en
las arcas del club, pero para todo esto habrá que esperar un año
más.
El partido iba a tener un planteamiento
claro, los visitantes encerrados en su campo y aprovechar balones
largos, o bien intentar segundas jugadas a través de saques de
esquina o lanzamientos de falta y por parte del equipo local, el
juego al que está acostumbrando en este inicio de campaña, juego de
toque y apertura a bandas para buscar un remate que acabara en gol, y
así ha sido.
Las primeras oportunidades claras de
gol iban a ser para el equipo que dirige Alberto Monteagudo. Al poco
de comenzar dos grandes centros de Dieguito, sin duda el mejor del
partido, que son rematados no acabaron en gol de puro milagro, en el
segundo de los centros el primer remate se estrelló contra el
larguero y los demás se estrellaron o bien contra el portero o
contra la maraña de piernas que se encontraban en la línea de gol.
Estas oportunidades al igual que contra la Balona, se volverían en
nuestra contra, y al pasar el cuarto de hora de partido el Arroyo se
adelantaría después de que un tiro del equipo extremeño fuera
despejado por Bernabé y el balón rebotara contra la pierna de Toni
y entrara inocentemente en la portería. El segundo tanto extremeño
iba a venir a balón parado, en un córner el excadista Iban Espadas
se marcaba una chilena con la que poco pudo hacer Bernabé. Pocos
minutos después Pablo Sánchez recortaba distancias de penalti,
reenganchando a la grada y haciendo creer que otra remontada sería
posible, pero finalmente no pudo ser. Con el pitido final, la ilusión
se evaporó y cada garganta que animaba dejó paso a las palabras de
consuelo que cada uno quiso escuchar. Las remontadas no serían
eternas, recuerden: Tanto da el cántaro a la fuente, que al
final...”
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