jueves, 13 de septiembre de 2012

Adiós a la Copa y a la suerte.

“Tanto da el cántaro a la fuente, que al final se rompe”. Eso es lo que debieron de pensar muchos cadistas al pitido final del árbitro, tras una intentona de remontada que se quedó en eso, un intento. Y es que hasta en tres partidos de cuatro que se han disputado hasta el momento, el Submarino Amarillo ha dado la vuelta al marcador consiguiendo la victoria.

Pablo Sánchez lamenta una ocasión.
Foto:Diariodecadiz.es


Llegaba la segunda ronda de Copa del Rey al  estadio Ramón de Carranza, en un partido que enfrentaría al Cádiz C.F. contra el CP Arroyo. Es bien sabido que la Copa en Cádiz no es un mero trámite que si sale bien, y sino pues nada. La Copa para el Cádiz es un resquicio a la esperanza de volver a jugar contra equipos de primer nivel español como lo hacía antaño,el Real Madrid de Casillas, el Barcelona de Messi, el Valencia de Soldado, el Athletic de Bilbao bajo las órdenes del “loco” Bielsa, el Málaga más potente de su historia o el nuevo supercampeón de Europa Atlético de Madrid. A parte de ese nivel futbolístico que se podría ver en Carranza, supondría una importante inyección económica en taquilla que bien hace falta en las arcas del club, pero para todo esto habrá que esperar un año más.

El partido iba a tener un planteamiento claro, los visitantes encerrados en su campo y aprovechar balones largos, o bien intentar segundas jugadas a través de saques de esquina o lanzamientos de falta y por parte del equipo local, el juego al que está acostumbrando en este inicio de campaña, juego de toque y apertura a bandas para buscar un remate que acabara en gol, y así ha sido.

Las primeras oportunidades claras de gol iban a ser para el equipo que dirige Alberto Monteagudo. Al poco de comenzar dos grandes centros de Dieguito, sin duda el mejor del partido, que son rematados no acabaron en gol de puro milagro, en el segundo de los centros el primer remate se estrelló contra el larguero y los demás se estrellaron o bien contra el portero o contra la maraña de piernas que se encontraban en la línea de gol. Estas oportunidades al igual que contra la Balona, se volverían en nuestra contra, y al pasar el cuarto de hora de partido el Arroyo se adelantaría después de que un tiro del equipo extremeño fuera despejado por Bernabé y el balón rebotara contra la pierna de Toni y entrara inocentemente en la portería. El segundo tanto extremeño iba a venir a balón parado, en un córner el excadista Iban Espadas se marcaba una chilena con la que poco pudo hacer Bernabé. Pocos minutos después Pablo Sánchez recortaba distancias de penalti, reenganchando a la grada y haciendo creer que otra remontada sería posible, pero finalmente no pudo ser. Con el pitido final, la ilusión se evaporó y cada garganta que animaba dejó paso a las palabras de consuelo que cada uno quiso escuchar. Las remontadas no serían eternas, recuerden: Tanto da el cántaro a la fuente, que al final...”

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